Los límites de velocidad suelen ser de 25-35 mph en las ciudades, 45-55 mph en las carreteras principales y hasta 65 mph en las autopistas, aunque la aplicación de la ley varía. Hay patrullas de policía por toda la isla, sobre todo cerca de las autopistas de peaje y los cruces, así que lleve siempre consigo el carné de conducir, el pasaporte (si procede) y el contrato de alquiler.
El combustible se cotiza en dólares estadounidenses pero se vende por litros, no por galones. Las gasolineras son comunes, sobre todo a lo largo de las autopistas y en las ciudades, y la mayoría son de autoservicio. El pago con tarjeta está muy extendido, aunque llevar algo de efectivo es útil para las estaciones rurales, los peajes o las propinas.
Las autopistas de peaje se utilizan con frecuencia, especialmente las rutas que conectan San Juan con las costas sur y oeste. Éstas funcionan con AutoExpreso, el sistema de peaje electrónico de Puerto Rico. La mayoría de las compañías de alquiler incluyen una etiqueta prepago de AutoExpreso y cargan los peajes en su tarjeta de crédito después del alquiler. Confírmelo en el momento de la recogida para no llevarse sorpresas más tarde.
Por último, la conducción nocturna es segura en la mayoría de las zonas urbanas, pero debe hacerse con cuidado en las carreteras rurales. La mala iluminación, las superficies mojadas y los obstáculos inesperados como animales o ramas caídas pueden aparecer de repente. Es mejor completar los trayectos largos durante el día, sobre todo en terrenos desconocidos.
En definitiva, Puerto Rico ofrece uno de los entornos más propicios para los viajes por carretera del Caribe, y con un coche de alquiler tendrá acceso a pueblos costeros, senderos forestales, restaurantes escondidos e increíbles puestas de sol por toda la isla.